Enero en la vieja Europa

Empezamos el año con dos clásicos europeos de principios del siglo XX, de países que aún no hemos visitado con el club: Suiza y Hungría.

stock-photo-indoors-wood-furniture-old-vintage-library-shelf-inside-room-2128a7dd-8073-4777-b858-c1138cbd61b9

Os proponemos leer ´El lobo estuario´del suizo-alemán Hermann Hesse, o ´Divorcio en Buda´ del húngaro Sándor Márai.

En la edición de Edhasa de ´El lobo estepario´ nos dicen ¨”EL lobo estepario” es una de las lectura más impactantes y que más suelen recordar quienes la emprenden. Por un lado, la historia que narra es un alucinante viaje a los temores, angustias y miedos a los que se ve abocado el hombre contemporáneo. Pero por otro, la pericia narrativa de Hesse llega en esta novela a su punto culminante, pues mediante la combinación de voces narrativas y de puntos de vista nos ofrece diversas dimensiones de un personaje que intenta vivir al margen de las convenciones sociales. Es sin duda la obra a que más estrechamente ha quedado asociado el nombre de Hesse.¨

lobo

Hermann Hesse, escritor alemán naturalizado suizo en 1924, recibió el premio Nobel de Literatura en 1964, es aún un desconocido en el club, pero en la wikipedia, ese templo del saber de andar por casa, nos informan de que ¨Hasta el centenario de su nacimiento, se habían escrito más de 200 tesis doctorales, unos 5000 artículos y 50 libros sobre su vida. Para dicha fecha, era también el europeo más leído en Estados Unidos y Japón, y sus libros traducidos a más de 40 idiomas, sin contar dialectos hindúes¨.

En la edición de Salamandra de ´Divorcio en Buda´nos introducen el libro de esta manera ¨El último expediente llegado a la mesa de trabajo de Kristóf Kömives, juez en la Budapest de entreguerras, es el divorcio de los Greiner. Un caso más, excepto que el nombre de soltera de la mujer, Anna Fazekas, hace perder al magistrado su inmutable serenidad. El alegre desparpajo de la juventud, un paseo por el lago, una mirada arrebatadora: la evocación de aquellos instantes fugaces son suficientes para perturbar, después de tantos años, el aparente sosiego de su intachable vida burguesa.¨

00106523286265____3__640x640

Sándor Márai, escritor húngaro que vivió una época convulsa de la siempre convulsa historia de su país, teniendo que emigrar de su país y viendo sus libros prohibidos por el gobierno comunista, acabó su vida en Estados Unidos, suicidándose, ya anciano, poco antes de la caída del Muro de Berlín. En la wiki leemos que ¨aunque Sándor Márai destacó sobre todo por su obra narrativa, también escribió poesía, teatro y ensayo, además de múltiples colaboraciones periodísticas, entre las que se encuentran algunas de las primeras reseñas sobre las obras de Franz Kafka. En sus novelas, escritas originariamente en húngaro y cuidadosamente desarrolladas, Marai analiza la decadencia de la burguesía húngara durante la primera mitad del siglo, en títulos como Divorcio en Buda, El último encuentro o La herencia de Eszter

Ambas obras prometen ser reflexivas y fascinantes, ¿con cuál queréis comenzar el 2020?

Recordad que votamos como siempre en nuestra página de Facebook, desde hoy día 15 hasta el día 18.

 

Votación de la lectura de mayo: autores españoles

Allá por 2017 leímos en el club “Nada” de Carmen Laforet, y desde entonces ha ido pasando el tiempo sin que propusiéramos otro duelo de autores españoles (en aquella ocasión la votación se hizo entre “Nada”,  “Los pazos de Ulloa” de Emilia Pardo Bazán y “Tea rooms. Mujeres obreras” de Luisa Carnés).

Dos años después no nos resistimos a volver a proponer la lectura de otra novela de Emilia Pardo Bazán, en esta ocasión “Memorias de un solterón” que se enfrentará a “Pepita Jimenez” de Juan Valera.

Creemos que la elección en esta ocasión no va a ser nada fácil, juzgad por vosotros mismos:

MEMORIAS DE UN SOLTERÓN (1896)

En la edición de Cátedra esto es lo que nos comentan de la novela:

Emilia_Pardo_Bazán,_en_La_Ilustración_ArtísticaDesde el punto de vista personal, Emilia Pardo Bazán ha llegado a su madurez cuando escribe «Memorias de un solterón». En 1896, fecha de publicación de la novela, doña Emilia es una mujer totalmente independiente, dedicada en cuerpo y alma a la literatura. Está decidida a afrontar las experiencias que le depare el destino guiada exclusivamente por su propio criterio y conciencia. «Memorias de un solterón» pertenece a una nueva etapa literaria que los críticos distinguen después de la aparición de sus novelas más claramente naturalistas. La autora idea un plan novelístico similar al que Balzac, Zola o Galdós han llevado a la práctica. En su caso, las novelas se centran en la descripción y análisis de las relaciones entre hombre y mujer, y en la institución legal que las regula: el matrimonio. A través de los personajes femeninos de «Memorias de un solterón», doña Emilia da entrada a sus ideas sobre la situación de la mujer en su época, ya desenhebradas en multitud de ensayos publicados, analizando especialmente la problemática de las jóvenes que pertenecen a la llamada clase media.

Para que os podáis hacer una idea de lo que encontraréis en esta obra, os dejamos aquí el comienzo de la novela:

A mí me han puesto de mote el Abad. En esta Marineda tienen buena sombra para memorias de un solteronmotes, pero en el mío no cabe duda que estuvieron desacertados. ¿Qué intentan significar con eso de Abad? ¿Que soy regalón, amigo de mis comodidades, un poquito epicúreo? Pues no creo que estas aficiones las hayan demostrado los abades solamente. Además, sospecho que el apodo envuelve una censura, queriendo expresar que vivo esclavo de los goces menos espirituales y atendiendo únicamente a mi cuerpo. Para vindicarme ante la posteridad, referiré, sin quitar punto ni coma, lo que soy y cómo vivo, y daré a la vez la clave de mi filosofía peculiar y de mis ideas.

Yo friso en los treinta y cinco años, edad en que, si no se han perdido enteramente las ilusiones, al menos los huesos empiezan a ponerse durillos, y vemos con desconsoladora claridad la verdadera fisonomía de las cosas. -En lo físico soy alto, membrudo, apersonado, de tez clara y color mate, con barba castaña siempre recortada en punta, buenos ojos, y anuncios apremiantes de calvicie que me hacen la frente ancha y majestuosa. En resumen, mi tipo es más francés que español, lo cual justifican algunas gotas de sangre gala que vienen por el lado materno. -He formado costumbre de vestir con esmero y según los decretos de la moda; mas no por eso se crea que soy de los que andan cazando la última forma de solapa, o se hacen frac colorado si ven en un periódico que lo usan los gomosos de Londres. Así y todo, mi indumentaria suele llamar la atención en Marineda, y se charló bastante de unos botines blancos míos. Lo atribuyo a que en las personas de amplias proporciones y que se ven de lejos, es más aparente cualquier novedad. Mis botines blancos tenían las dimensiones de una servilleta.

375px-MonumentoPardoBazánCoruña_V3

Monumento a Emilia Pardo Bazán en La Coruña

No crean, señores, que me acicalo por afeminación. Es que practico (sin fe, pero con fervor) el culto de mi propia persona, y creo que esta persona, para mí archiestimable, merece no andar envuelta en talegos o en prendas, ¿Voy a vestirme como un cesante? Mil veces no. Me atrae todo lo que es confort, bien estar, pulcritud, decoro. Como que de estas condiciones externas pende y se deriva, en muchos casos, la paz del espíritu y la armonía del carácter.

Soy solterón, y lo soy con deliberado propósito y casi diría que por convicción religiosa. Ya explanaré detenidamente mis teorías sobre tan delicado punto.

PEPITA JIMENEZ (1874)

De nuevo fijándonos en la edición de Cátedra de la obra, en esta ocasión se centran más en la figura de Juan Valera, que aunque cosechó un gran éxito en su momento es en la actualidad más desconocido:

juan-valera-y-alcala-grangerJuan Valera fue un escritor de horizontes no frecuentados por los españoles contemporáneos. Su curiosidad intelectual, su afición a la lectura de textos orientales, sus traducciones de la moderna poesía alemana, Goethe, Heine, y su familiaridad con la literatura griega clásica, le convierten en un escritor cosmopolita cuyo marco supera con creces el ámbito peninsular. Bajo una artificiosa máscara de hombre de mundo, se escondía una personalidad artísticamente vigorosa, la de un humanista con el impulso castizo de los románticos españoles, enraizada en la cultura rural de su Andalucía familiar. Como corresponde a un escritor de la talla de Juan Valera, «Pepita Jiménez» alcanzó rápidamente el éxito internacional, siendo traducida a varios idiomas, y ejerció sobre las novelas que le siguieron en el tiempo una triple influencia: el tema mostrenco, el modelo femenino y un conjunto de motivos literarios y elementos compositivos.

Incluímos también un extracto del principio del libro, que desde luego promete:

D. Gumersindo, muy aseado y cuidadoso de su persona, era un viejo que no inspiraba repugnancia. Las prendas de su sencillo vestuario estaban algo raídas, pero sin una mancha y saltando de limpias, aunque de tiempo inmemorial se le conocía la misma capa, el mismo chaquetón y los mismos pantalones y chaleco. A veces se interrogaban en balde las gentes unas a otras a ver si alguien le había visto estrenar una prenda.

Con todos estos defectos, que aquí y en otras partes muchos consideran virtudes, 10_juan_valera_ilustracion_pepita_jimenez_saunque virtudes exageradas, D. Gumersindo tenía excelentes cualidades: era afable, servicial, compasivo, y se desvivía por complacer y ser útil a todo el mundo aunque le costase trabajo, desvelos y fatiga, con tal de que no le costase un real. Alegre y amigo de chanzas y de burlas, se hallaba en todas las reuniones y fiestas, cuando no eran a escote, y las regocijaba con la amenidad de su trato y con su discreta aunque poco ática conversación. Nunca había tenido inclinación alguna amorosa a una mujer determinada; pero inocentemente, sin malicia, gustaba de todas y era el viejo más amigo de requebrar a las muchachas y que más las hiciese reír que había en diez leguas a la redonda.

Ya he dicho que era tío de la Pepita. Cuando frisaba en los ochenta años, iba ella a cumplir los diez y seis. Él era poderoso; ella pobre y desvalida.

La madre de ella era una mujer vulgar, de cortas luces y de instintos groseros. Adoraba a su hija, pero continuamente y con honda amargura se lamentaba de los sacrificios que por ella hacía, de las privaciones que sufría y de la desconsolada vejez y triste muerte que iba a tener en medio de tanta pobreza. Tenía además un hijo mayor que Pepita, que había sido gran calavera en el lugar, jugador y pendenciero, a quien después de muchos disgustos, había logrado colocar en la Habana en un empleíllo de mala muerte, viéndose así libre de él y con el charco de por medio. Sin embargo, a los pocos años de estar en la Habana el muchacho, su mala conducta hizo que le dejaran cesante, y asaetaba a cartas a su madre pidiéndole dinero. La madre, que apenas tenía para sí y para Pepita, se desesperaba, rabiaba, maldecía de sí y de su destino con paciencia poco evangélica, y cifraba toda su esperanza en una buena colocación para su hija que la sacase de apuros.

800px-Monumento_a_Juan_Valera_(Madrid)_01

Monumento a Juan Valera en Madrid

En tan angustiosa situación, empezó D. Gumersindo a frecuentar la casa de Pepita y de su madre y a requebrar a Pepita con más ahínco y persistencia que solía requebrar a otras. Era, con todo, tan inverosímil y tan desatinado el suponer que un hombre, que había pasado ochenta años sin querer casarse, pensase en tal locura cuando ya tenía un pie en el sepulcro, que ni la madre de Pepita, ni Pepita mucho menos, sospecharon jamás los en verdad atrevidos pensamientos de D. Gumersindo. Así es que un día ambas se quedaron atónitas y pasmadas cuando, después de varios requiebros, entre burlas y veras, D. Gumersindo soltó con la mayor formalidad y a boca de jarro la siguiente categórica pregunta:

-Muchacha, ¿quieres casarte conmigo?

Pepita, aunque la pregunta venía después de mucha broma, y pudiera tomarse por broma, y aunque inexperta de las cosas del mundo, por cierto instinto adivinatorio que hay en las mujeres y sobre todo en las mozas, por cándidas que sean, conoció que aquello iba por lo serio, se puso colorada como una guinda, y no contestó nada. La madre contestó por ella:

-Niña, no seas mal criada; contesta a tu tío lo que debes contestar: Tío, con mucho gusto; cuando Vd. quiera.

Como siempre dispondremos de varios días para votar en nuestra página de Facebook, y estamos seguras de que con esta presentación no será fácil elegir.

La votación se cerrará el jueves 18 por la noche (hora española).

Leemos a Virginia Woolf en septiembre

b23145dc68680996faad8764d9fb301dNuevamente no hay misterio en la resolución de nuestra última encuesta, pues el libro de Virginia Woolf se empezó a desmarcar desde el principio, dejando a Guy de Maupassant y su “Bel Ami” muy atrás, en una batalla imposible de ganar. Con lo cual, en septiembre nuestra lectura será “La señora Dalloway”. ¡Queridos Pickwicks, volvemos a Inglaterra!

“La señora Dalloway” fue publicado en 1925, es la cuarta novela de Virginia Woolf y nos acerca a un día en la vida de Clarissa Dalloway, una dama de alta alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día acaece un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra psíquicamente perturbado-, lo esencial de la obra estriba en que los sucesos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.

Virginia+WoolfEs la primera vez que leemos a Virginia Woolf en el club y, según hemos visto en los comentarios de la encuesta, también va a ser el estreno con esta autora para muchos pickwicks. Esperamos que la experiencia sea grata para todos, pues Woolf es una de esas autoras que hay que leer, que tenía mucho que decir y que resulta del todo imprescindible en la Historia de la Literatura y en el feminismo.

Nacida en 1882 en Londres bajo el nombre de Adeline Virginia Stephen, fue una persona muy significativa en la sociedad de esta ciudad, especialmente en el periodo de entreguerras. En 1904 se mudó al barrio de Bloomsbury con sus hermanos y la casa pronto se convirtió en el lugar habitual de reunión de su hermano mayor y sus antiguos compañeros de universidad (por poner algunos ejemplos: E. M. Forster, Bertrand Russell o J. M. Keynes). Este grupo es conocido como El Círculo de Bloomsbury y reunía a grandes personalidades del momento del mundo de la literatura, la filosofía o la economía. Virginia se empapaba día a día de esa cultura y allí conoció también a su marido, Leonard Woolf, con quien más tarde fundó la editorial Hogarth Press, que publicó en su mayor parte las obras del Círculo de Bloomsbury y también de la propia Virginia. ¿Qué habría sido de sus obras de no haber podido disponer de esta editorial? Probablemente nunca lo sabremos, pero nos aventuraríamos a decir que no todas habrían sido publicadas ni habrían llegado a nosotros. Menos mal que gracias Hogarth Press Virginia pudo dar rienda suelta a todo su arte literario, llegando a nuestros días como una de las escritoras más influyentes y estudiadas y una gran figura del feminismo. Lamentablemente, se suicidó en 1941. Se cree que padecía de trastorno bipolar.

51mBFF9zpVL._SX331_BO1,204,203,200_Como veis, Woolf es una autora con una biografía muy interesante de la que solo os hemos mostrado un esbozo. Es conveniente conocerla un poco para entender su intensa prosa, su personalidad como escritora y qué la influía. Y además, os contamos más cosillas, como que “La señora Dalloway” tiene adaptación cinematográfica, una película de 1997 protagonizada por tres señoras de la actuación: Vanessa Redgrave, Natascha McElhone Y Lena Headey. Si os animáis a verla también queremos saber vuestra opinión.

Empezaremos a leer “La señora Dalloway” el 1 de septiembre y se comentará durante ese mes SIN spoilers. Para el destripe habrá que esperar a octubre.

¡Feliz lectura! 🙂

“Viento del este, viento del oeste” para mayo

Ya estamos a día 18 y cerramos la encuesta para elegir nuestra nueva lectura. Ha sido otra de esas votaciones en la que desde el principio se veía un libro como claro ganador y, en esta ocasión, éste ha sido “Viento del este, viento del oeste”, novela que ya se propuso hace mucho tiempo en el club y que habíamos repescado para la propuesta de este mes: autoras premiadas. Más del doble de votos ha sacado con respecto al otro libro, “¡Así de grande!”, de Edna Ferber.

320d8-viento2bdel2beste2bviento2bdel2boeste.jpg“Viento del este, viento del oeste” se publicó en 1929 y cuenta la historia de la joven Kwei-lan, hija de un rico patriarca chino, que acaba de contraer matrimonio. Su marido, cuya exquisita educación ancestral se ha desvanecido por influencia de la cultura occidental, rechaza inicialmente a la esposa. Nuevas costumbres y usos, algunos en contradicción con aquellas convicciones en las que fue educada, deberá aceptar la esposa paulatinamente si desea conseguir el amor de su marido y comprender las díficiles situaciones familiares que provoca el contacto entre las culturas de Oriente y Occidente.

Pearl S. Buck nació en Estados Unidos en 1892, pero cuando contaba con tres meses de edad, sus padres, misioneros presbiterianos, se trasladaron a China, donde Pearl acabó viviendo hasta 1934. Es por ello que la mayoría de sus novelas, unas 85 en total (y alguna de ella adaptada al cine), nos acercan a la cultura de ese país. Buck fue galardonada con el premio Pulitzer y la Medalla Howells en 1935, con el Nobel de Literatura en 1938 y el Horatio Alger Award en 1964. Formó parte de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras y fue distinguida por el National Women’s Hall of Fame en 1973. Desde que se instaló en Estados Unidos de forma permanente (1934), se convirtió en una gran activista por los derechos humanos y de la mujer, hasta su fallecimiento, acaecido en 1973 a causa de un cáncer de pulmón.

Como veis, vamos a leer a una escritora muy prolífica, pero sobre todo, a una gran mujer. Queridos Pickwicks, ¡en mayo nos vamos a China de la mano de Pearl S. Buck! La lectura dará comienzo el 1 de mayo, no antes. Durante ese mes comentaremos el libro en nuestro grupo de Facebook sin spoilers, y durante el mes de junio hablaremos de él con todo lujo de detalles. Es un libro fácil de encontrar, tanto nuevo como de segunda mano, en ambos casos por un precio que se ajusta a cualquier bolsillo; también está en nuestras socorridas e imprescindibles bibliotecas y, además, en varios idiomas.

¡Feliz lectura! 🙂

vacunas-para-viajar-a-zonas-rurales-de-china

 

Estrenamos 2018 con Borges

9788499089515Queridos Pickwicks, estando ya a día 18 llega el momento de cerrar la encuesta. Este mes hemos tenido una votación de lo más tranquila, y es que desde el primer momento uno de los libros se desmarcó con respecto al otro con una cantidad de votos que, finalmente, se ha duplicado. Bueno, más que duplicarse, porque el libro de Borges queda con 215 votos y el de Gamboa con 97.

Así pues, empezaremos 2018 en el Club Pickwick leyendo, por fin, a un autor hispanoamericano. Y uno de los grandes, no se puede negar. Jorge Luis Borges, nacido en Buenos Aires (Argentina) en 1899 y fallecido en Ginebra (Suiza) en 1986, es sin duda uno de los autores más conocidos y celebrados de la literatura, no ya hispanoamericana, sino universal. Su bibliografía es tan amplia como la cantidad de premios que ganó, y dentro de su obra encontramos relatos, cuentos, ensayos, poesía, libros de viaje e incluso guiones de cine. Su obra onírica, filosófica y utópica, con sello inconfundible, nos va a acompañar durante el mes de enero que está a la vuelta de la esquina.

borges_1975El libro elegido, como ya sabéis, es El Aleph, una recopilación de diecisiete cuentos, la mayoría fantásticos, que casi no necesita presentación. Algunos surgieron a partir de crónicas policiales, de pinturas o simplemente de la visión de algún conventillo; otro explora el efecto que la inmortalidad causaría en los hombres; hay una glosa al Martín Fierro, sueños sobre la identidad personal y fantasías del tiempo. El cuento El Aleph aborda uno de los temas recurrentes en la literatura de Borges: el infinito. Porque en esa esfera resplandeciente confluyen de un modo asombroso todos los tiempos y todos los espacios.

La lectura comienza el 1 de enero, no antes, por favor. Durante ese mes comentaremos el libro en nuestro grupo de Facebook sin spoilers, y a partir del 1 de febrero comentaremos con spoilers y exploraremos nuestras impresiones e interpretaciones de los cuentos. Es un libro que, debido a su popularidad, es muy fácil de encontrar en bibliotecas públicas o en librerías, tanto de primera como de segunda mano.

¡Os esperamos!

 

Conozcamos un poco más a Nathaniel Hawthorne

¡Hola Pickwicks! Faltan ya pocos días para comenzar nuestra nueva lectura, La letra escarlata, y es buena ocasión para repasar la vida y obra de su autor.

BIOGRAFÍA

440px-Nathaniel_Hawthorne_by_Brady,_1860-64Nathaniel Hawthorne nació en 1804 en Salem (Massachusetts). Hawthorne no es exactamente su apellido verdadero, sino Hathorne. Nathaniel decidió añadir una variación con esa W para desvincularse de uno de sus antepasados: el juez John Hathorne, que estuvo presente en los juicios por brujería de Salem de 1692 y jamás se arrepintió de sus sentencias.

El padre de Nathaniel murió en Surinam cuando éste contaba 4 años, por lo que tuvo una infancia difícil, vinculada desde el principio al puritanismo más estricto. Se graduó en la universidad en 1825 y pasó gran parte de su vida trabajando en la aduana de Boston, mientras lo compaginaba con la escritura de sus novelas y cuentos.

En 1842 se casó con la pintora Sophia Peabody, con quien tuvo tres hijos: Una, que falleció joven; Julian, que se convirtió en un novelista bastante prolífico; y Rose, quien se convirtió al catolicismo y fundó la Dominican Sisters of Hawthorne, una congregación a la que dedicó su vida y que se ocupaba de los enfermos terminales de cáncer.

ca an ha

En 1846, Nathaniel fue nombrado inspector de la aduana de Salem, pero al poco tiempo hubo unos ajustes administrativos y perdió su empleo. En 1852 escribió la biografía de su amigo Franklin Pierce, quien al año siguiente ganó las elecciones a la presidencia de Estados Unidos y se convirtió en el 14º presidente. Franklin reconoció que la obra de Nathaniel le dio el impulso que necesitaba para ganar y en compensación le nombró cónsul norteamericano en Liverpool. Pero pocos años después, en 1857, Nathaniel renunció a su cargo y se dedicó a viajar con su familia por Francia e Italia.

En 1860 los Hawthorne regresaron a Estados Unidos y Nathaniel falleció en 1864, se cree que de cáncer de estómago. La casa en la que nació todavía está en pie (imagen superior).

OBRA

1024px-Nathaniel_Hawthorne_statue_-_Salem,_MassachusettsEscribió bastantes cuentos, tanto para niños como para adultos, y cinco novelas: Fanshawe (1828), La letra escarlata (1850), La casa de los siete tejados (1851), The Bithedale Romance (1852) y El fauno de mármol (1860). A su muerte dejó otras cuatro novelas sin acabar.

El sello de su obra es el toque siniestro que daba a todas sus narraciones, por lo que podemos englobarlas dentro del gótico y el romanticismo norteamericano. La mayoría de sus historias se desarrollan en Nueva Inglaterra y están relacionadas con el puritanismo de la época, lo que le valió por muchos el concepto de moralista y plomizo. Sin embargo, en estudios más recientes de su obra se le considera dentro de una retórica autoconsciente, que no debe ser confundida con la verdadera voz del autor.

Fue un gran amigo de Herman Melville, quien le dedicó su gran novela, Moby Dick. También fue contemporáneo de Edgar Allan Poe, otro de los grandes autores góticos que le dedicó destacables elogios. Hoy día, Nathaniel Hawthorne sigue siendo uno de los grandes referentes de la literatura norteamericana del siglo XIX y se considera que su estilo es de los más depurados y elegantes de la literatura universal.